Crecí en Graz, una ciudad bastante pequeña, aunque es la segunda más grande de Austria. Desde que tengo uso de razón, me han gustado los deportes de pelota. No fue hasta los 19 años cuando descubrí el voleibol, que fue el primer deporte en el que quise competir. No había nada que se le pudiera comparar hasta que descubrí el roundnet en 2017 y me enamoré de él al instante, sin siquiera haberlo probado.
Después de dar mis primeros pasos en el mundo de la competición en los Europeos de 2018, supe que tenía que reducir otras facetas de mi vida. Este deporte, tan rápido y exigente mentalmente, junto con esa comunidad tan apasionada y las personas maravillosas que la forman, ¡me hizo darme cuenta de que me iba a ocupar mucho tiempo libre en el futuro!

